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Historia del Paracaidismo

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Historia del Paracaidismo

Mensaje  Gustavo el Miér Jun 18, 2008 2:59 pm

Introducción al paracaidismo
De Leonardo Da Vinci a Patrick de Gayardon. El desarrollo de una genial idea.
Evolución
Probablemente los chinos fueron los que concibieron la idea del paracaídas y aunque el uso del paracaídas fue sugerido ya por Leonardo da Vinci alrededor del siglo XV, y su diseño no fue entonces llevado a la práctica, hay constancia de ello en sus famosos bocetos.
Mucha gente considera al genial Da Vinci “el padre del paracaídas”, y aunque su idea distaba en mucho del paracaídas actual, ya fue probado exitosamente.

En 1616, otro italiano Fausto de Veranzio, incluyó en su libro “Machinae Nova” un diagrama titulado “Homo Volans”, que mostraba a un hombre cayendo desde una torre, con una especie de paracaídas de cuatro cuerdas, algo parecido a lo que se usa actualmente.
El primer paracaídas práctico se fabricó recién en 1780, y fue Sebastien Le Normand, un físico francés, que había comenzado años antes experimentando con animales.

El aeronauta francés Jean Pierre Blanchard en 1785, dejó caer desde un globo, un perro equipado con un paracaídas, y en 1793 aseguró haber realizado con éxito el primer descenso humano en paracaídas, al tener que saltar de emergencia desde su globo, y aunque se fracturó ambas piernas, vivió para contarlo. En 1797, André Garnerin, realizó un salto de exhibición en París, Francia, desde un Globo Aerostático y en 1798, su mujer Genevieve Labrosse fue la primera mujer en saltar.
Hay registros además de que el primer accidente fatal se produjo en 1837, y fue sufrido por Roberto Cocking utilizando un paracaídas de su invención.

El arnés tal como lo conocemos ahora fue inventado recién para 1885 por Thomas Balwing.
Recién en marzo de 1912 se tiene registro del primer lanzamiento en paracaídas desde un avión. Este hecho se realizó cerca de St. Louis, Missouri (USA). Al poco tiempo, si bien su uso ya no era tan extraño, lo era solo para exhibiciones en ferias, exhibiciones que por otra parte, a menudo terminaban fatalmente.
Como otros muchos inventos, el paracaídas alcanza un gran desarrollo durante las guerras, acompañando en su perfeccionamiento al de la Aviación.

Durante la Primera Guerra Mundial si bien el paracaídas estaba lo suficientemente avanzado como para ser utilizado con seguridad, los orgullosos pilotos despreciaban su uso como afrenta a su valor. Además el alto mando aliado desaconsejaba su uso en cualquier caso, basándose en que “un piloto debía permanecer en su avión”, está obstinación sin dudas cobró muchas vidas.
Recién en 1914 el paracaidismo deportivo tuvo su nacimiento, con la primera apertura retardada.

La época de posguerra tuvo a los paracaidistas como protagonistas de los circos aéreos, donde ejecutaban arriesgadas y escalofriantes maniobras. Estos trotamundos, que llevaron el vértigo de la aviación por los más recónditos lugares, le dieron al paracaidismo y a sus cultores un halo de riesgo y romanticismo, pensando en que son personas que desafían a la muerte en cada salto, idea que aún hoy desgraciadamente persiste.
Ya en la Segunda Guerra Mundial el uso del paracaídas se hace más intenso y se utilizan las primeras tropas Aerotransportadas en ambos bandos, siempre conformando cuerpos de elite.

En el año 1948, un ingeniero de la NACA (actualmente NASA) Francis Melvin Rogallo, obtiene una patente de lo que podemos considerar el primero de los paracaídas modernos. Este modelo también puede considerarse precursor de las primeras alas delta.
En 1950, Pierre Lemoigne, realizando modificaciones a los paracaídas redondos los hace dirigibles o comandables. Así surge el muy difundido paracaídas Tipo Lemoigne, de los cuales los más famosos fueron el Pionner Para-Commander, principalmente en sus Modelos MKI Y MKII en USA, y el EFA Olympic, Super Olympic y Papillon en Europa Occidental y el excelente velamen Checo PTCH-8 en Europa Oriental.

Luego de décadas de experimentos, solo en 1951 el Paracaidismo se da a conocer como deporte comenzando las competencias de nivel mundial.

También en Argentina se fabrican paracaídas bajo el mismo concepto, presentándose en los velámenes Zonda, Trompul y Géminis, todos ellos modificaciones del original diseño Lemoigne.
Estos equipos tienen el gran mérito de haber contribuido a hacer popular el deporte, es decir dieron las condiciones básicas para poder realizar la actividad con márgenes de seguridad totalmente aceptables.
En 1973 Pablo Torres y Héctor Silva comenzaron a dedicarse a la fabricación de paracaídas, coincidentemente cuando en Francia y en Estados Unidos surge la manufactura de una tela –la tafeta de nylon- más apropiada para la confección de aquellos, con sistema hiper sustentados, dirigibles y con estabilizadores. Merced a los planos realizados por ellos y en abril de ese año, comenzó la producción del primer prototipo, al que bautizaron “El Zonda”.

Tan exitosa fue la fabricación de ese primer paracaídas, en las manos de Torres, que el domingo 23 de abril, en el Club de Planeadores de la ciudad de La Plata, se concretó el primer salto, que sirvió para probarlo.
Desde entonces, “El Zonda”, comenzó a ganar un espacio en su rubro en la órbita nacional, y aún fuera de las fronteras argentinas. “Ni bien comenzaron, la Federación Argentina se interesó y fue la que efectuó el primer pedido, quince paracaídas. Antes de haber completado esa entrega, ya se habían recibido pedido de diez más.
La nueva fábrica, recibió el nombre de “Sil-Tor” y fue instalada en la ciudad de La Plata, en la calle 36 entre 17 y 18. Un par de años más tarde, se trasladó a Chascomús y, adentrada la década del 80, debió ser emplazada en Ringuelet. Quienes tuvimos la oportunidad de saltar con “Zondas”, “Géminis” y “Trompul”, damos desde aquí nuestro agradecido homenaje a estos pioneros.

Como dato podemos agregar que el Para-Commander llegó a fabricarse con F-111 (Lightweight) y un velamen mayor de 28 pies (Jumbo). Si bien su apertura y manejo eran muy agradables serían reemplazados rápidamente por equipos mas modernos.
En Agosto de 1960, el capitán de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos Joseph Kittinger, saltó de un globo en Nuevo México, desde una altura registrada de 102.800 pies, alcanzando su máxima velocidad registrada de 614 mph, a los 90.000 pies

Alrededor del año 1971, nuevamente un ingeniero de la NASA, Steve Snyder, desarrollando un sistema para recuperación de módulos espaciales, concibe lo que hoy llamamos paracaídas plano o rectangular. Este paracaídas, conceptualmente diferente al velámenes tipo Lemoigne, es conocido vulgarmente como paracaídas plano, cuadrado o rectangular “square” o “ram–air”.

Los saltos tándem fueron desarrollados en los Estados Unidos por Ted Strong (Strong Enterprises) y Bill Morrisey y se hicieron populares en 1980, introduciendo velámenes rectangulares capaces de soportar el doble de carga en el proceso de apertura, solo ayudado por un pequeño paracaídas “drogue”, que estabiliza y reduce la velocidad terminal en caída libre. Los saltos tándem son hoy muy populares y son el portal más sencillo y seguro de entrada a nuestro deporte.

El desarrollo de nuevas técnicas de entrenamiento y equipo han contribuido a la seguridad y el disfrute del deporte.
Hoy, los paracaidistas se arrojan en caída libre desde unos 3.000 m. o más de altura hasta que llegan a unos 900 m. del suelo, momento en el que despliegan sus velámenes; durante la caída libre ejecutan maniobras controlando la posición del cuerpo.
El uso de paracaídas rectangulares y maniobrables, que permiten aterrizajes suaves y precisos ha incrementado notablemente la popularidad de nuestro deporte.

Los equipos de hoy.
Actualmente se utilizan paracaídas de forma rectangular que están hechos con una superficie doble que se infla y toma una forma similar al ala de un avión, permitiendo un alto grado de maniobrabilidad y descenso controlado. Operando los comandos que van conectados a los bordes de fuga del velamen, el paracaidista puede alterar tanto la velocidad de avance como la de descenso.

Las competencias deportivas.
Las primeras competencias datan de la década del 30 y se limitaban a aterrizajes de precisión sobre un blanco. Después, cuando los paracaidistas aprendieron a controlar sus cuerpos en caída libre, se añadió una prueba con el mismo nombre, en la que los competidores realizan series de maniobras antes de alcanzar la altura de apertura.
Antes de la I Guerra Mundial y hasta mediados de la década de 1920, los estadounidenses fueron los pioneros más activos de este deporte. La anterior Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y Alemania les adelantaron en el periodo de entreguerras, principalmente con propósitos militares, pero también con fines deportivos.

La URSS celebró su primera competición en 1930 y en seis años contaba con 115 escuelas de paracaidismo.
El paracaidismo surgió como deporte internacional en 1951 cuando participaron cinco naciones en el primer Campeonato del Mundo, celebrado en Lesce-Bled, Eslovenia (entonces parte de la antigua Yugoslavia). Los paracaidistas soviéticos dominaron la competición y todos los campeonatos posteriores.
El Paracaidismo Deportivo hoy está regido por la Federación Aeronáutica Internacional (FAI), a través de su Sección G. En la actualidad, es una actividad perfectamente reglamentada y con un amplísimo calendario de competiciones. Los reglamentos y disciplinas de competencia se actualizan en forma permanente a fin de amoldarse al continuo avance del deporte.

Es además extensamente practicado por hombres y mujeres en más de 60 países, y el número va en continuo aumento. El Paracaidismo Deportivo por su difusión, recibió en 1985 el reconocimiento del Comité Olímpico Internacional. En las Olimpiadas de Seúl 86 fue presentado como deporte de exhibición, Argentina, tuvo el honor de enviar dos deportistas Silvina Vázquez y Alejandro CarraraLa imagen de los anillos olímpicos formados por paracaidistas sobre el cielo de Corea, es una de las fotografías más relevantes conseguidas en nuestro deporte.

Así de la original Precisión de aterrizaje individual y en equipo, lo que sumado al estilo, conforman el denominado paracaidismo clásico, se le agregó la disciplina Formación en Caída Libre (FCL) por equipos en grupos de 2 – 4 – 8 – 16 y 20, y las grandes formaciones (sin competencia), luego y con la mejora de los paracaídas surgió la disciplina de Formación de Velámenes, en sus disciplinas TRV (Trabajo Relativo de Velamen de 2 – 4 – 8 Secuencial y de Rotación, luego las Grandes formaciones (sin competencia) y en los últimos años han aparecido modernas y muy atractivas formas de competencia como son el Skysurf, sobre una tabla (similar al “snowboard”), y el Freefly que sin ningún elemento adicional y con movimientos relativos en tres dimensiones, hoy han tomado gran fuerza y aceptación en el Deporte.
El Canopy Piloting (manejo de velámenes), es la ultima disciplina, con competencias visualmente muy impactante, y que requieren una destreza superior
En nuestro país la actividad de Paracaidismo Deportivo, está representada por la Federación Argentina de Paracaidismo, y controlada por la Fuerza Aérea Argentina.
En los últimos años, el paracaidismo latinoamericano ha mejorado significativamente su nivel, pudiendo competir de igual a igual con la mayoría de los países del mundo. Hoy nos sigue enorgulleciendo, pero no nos asombra, la presencia de latinos en los grandes intentos de record y en las formaciones más importantes en cualquier disciplina.

El paracaidismo es uno de los deportes más atractivos y fascinantes, para los espectadores es a la vez emocionante, dinámico y vistoso. Brinda la posibilidad de ser practicado individualmente o en equipos, dentro de las disciplinas reconocidas y reglamentadas.
Las disciplinas individuales requieren buen estado físico, concentración y entrenamiento. Las disciplinas grupales además de ello demandan, un buen espíritu de grupo y una cuota de imaginación y creatividad.
Las condiciones físicas y psíquicas requeridas para la práctica de este deporte son las habituales para cualquier persona que desee hoy practicar un deporte con seguridad.
El paracaidismo de hoy
Más allá de la competencia de alto rendimiento, el paracaidismo deportivo ofrece el marco para la más excitante, divertida y fantástica experiencia humana: alcanzar el perfecto dominio del cuerpo "volando" en caída libre, y del paracaídas abierto "planeando" confortablemente ubicado debajo de este artefacto maniobrable con facilidad.
Han tomado muchísima fuerza las nuevas disciplinas y los encuentros de paracaidistas de todo el mundo son una cosa habitual.
La tecnología de materiales, y el diseño y corte asistido por computadora, han permitido que dispongamos de paracaídas tan avanzados, que hace unos pocos años atrás ni podríamos siquiera haber soñado.

Hay muchas marcas y modelos de velámenes, arneses, así como todo tipo de accesorios para la práctica segura de este deporte.
Solo hay una cosa que permanece intacta, tal cual era en los principios del paracaidismo, es el espíritu de aventura y compañerismo que lo rodean, así como la indescriptible sensación que sentimos cuando estamos en el aire.

Gustavo
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